Publicidad digital con sentido: captar clientes con SEO, o sea, hacerlo bien
Publicidad digital con sentido en la era de la inteligencia artificial. Visibilidad, conversión y estrategias para autónomos y empresas en un entorno dominado por IA.
MARKETING
LYDIE GOYENETCHE
12/30/202511 min leer


Desde la aparición de AI Overviews en las páginas de resultados de búsqueda en el ámbito hispanohablante, la visibilidad digital de muchas empresas ha cambiado de manera notable. Este fenómeno afecta de forma especialmente directa a los trabajadores autónomos, profesionales independientes y pequeñas empresas, cuya presencia en internet dependía en gran medida del posicionamiento orgánico y de contenidos especializados. Hoy, una parte creciente de las respuestas se consume directamente en el buscador, sin que el usuario llegue a visitar la página web.
Los datos confirman esta tendencia. Diversos estudios publicados entre 2024 y 2025 indican que entre el 20 % y el 45 % de las búsquedas informativas ya no generan clics hacia los sitios web debido a la presencia de respuestas generadas por inteligencia artificial. En sectores como la consultoría, los servicios profesionales, la formación o el acompañamiento empresarial, esta pérdida de tráfico orgánico tiene un impacto directo. Para muchos autónomos, el SEO tradicional ya no basta para garantizar visibilidad de forma constante.
Ante esta situación, la publicidad digital se ha convertido, para bien o para mal, en un paso casi obligado. Plataformas como Google Ads, Bing Ads, LinkedIn Ads o Meta Ads concentran hoy buena parte de la atención disponible. Sin embargo, conviene no engañarse: pagar por visibilidad no equivale a generar clientes.
Las cifras son claras. En la mayoría de sectores, la tasa media de clic en campañas de publicidad digital se sitúa entre el 1 % y el 3 %, mientras que la tasa de conversión final, especialmente en actividades de servicios y en el ámbito B2B, rara vez supera el 2 %. Dicho de otro modo, la inmensa mayoría de los clics pagados no se traduce ni en contactos cualificados ni en ventas reales. El coste por adquisición aumenta y el retorno de la inversión se vuelve cada vez más incierto.
El problema no es solo económico, sino también emocional y cognitivo. Un clic no es una decisión. En muchos casos, es un gesto impulsivo, provocado por un titular llamativo, una promesa exagerada o una sensación de urgencia artificial. Sin embargo, en los servicios profesionales y en las actividades independientes, la decisión de compra se basa en la confianza, en la comprensión del valor aportado y en la percepción de una relación a medio o largo plazo.
Aquí es donde aparece la verdadera dificultad: la conversión. Convertir no consiste en saturar al usuario con llamadas a la acción ni en retocar sin fin una página de aterrizaje. Convertir significa conectar con una necesidad real, en el momento adecuado, con un mensaje que tenga sentido. Los estudios de comportamiento digital muestran que los contenidos percibidos como expertos y fiables pueden duplicar o incluso triplicar las tasas de conversión frente a mensajes puramente comerciales. Por el contrario, una publicidad sin respaldo de contenido sólido genera visitas, pero apenas compromiso.
La creciente dependencia de la publicidad digital pone de manifiesto una tensión evidente: cuanto más se reduce la visibilidad orgánica por efecto de los AI Overviews, más se invierte en anuncios, pero más decisiva se vuelve la calidad de cada clic. Sin un posicionamiento claro, una especialización reconocible y un discurso coherente, la publicidad acaba siendo un gasto sin recorrido.
En este contexto, hablar de publicidad digital con sentido no es una cuestión teórica. Es una necesidad práctica. No se trata de renunciar a la publicidad, sino de integrarla en una estrategia donde cada clic tenga un respaldo real: contenidos sólidos, experiencia demostrable y una propuesta clara. Solo así la publicidad deja de ser un parche y se convierte en una palanca capaz de transformar una atención fugaz en una relación profesional duradera.
Cómo AI Overviews y los modelos de lenguaje captan el tráfico orgánico de forma continua
La captura progresiva de las búsquedas informativas de alto volumen
La implantación de AI Overviews y de asistentes conversacionales como ChatGPT ha modificado de manera estructural la circulación del tráfico orgánico. El objetivo ya no es únicamente mostrar enlaces relevantes, sino resolver la intención de búsqueda directamente en el entorno del buscador, evitando que el usuario tenga que visitar un sitio externo. Este funcionamiento se apoya en los modelos de lenguaje de gran escala, cuyo aprendizaje es permanente y se alimenta del análisis de millones de consultas diarias.
Los LLM identifican con rapidez las búsquedas de alto volumen, recurrentes y estables, especialmente aquellas de carácter informativo o pedagógico. Consultas como “qué es el SEO”, “cómo funciona Google Ads”, “qué es un CRM”, “cómo calcular el IVA en España”, “qué hace un consultor de marketing digital” o “qué es la inteligencia artificial” son ejemplos claros. Al repetirse miles de veces cada día, estas preguntas permiten a los modelos generar respuestas cada vez más completas y fiables sin necesidad de redirigir al usuario a un sitio web concreto.
El impacto para los sitios posicionados históricamente en estas consultas es significativo. Aunque mantengan una buena posición teórica en los resultados, una parte importante de los clics desaparece. Diversos análisis sectoriales indican que, en este tipo de búsquedas, la pérdida de tráfico puede situarse entre el 30 % y el 60 %, especialmente en blogs informativos, sitios educativos y páginas de servicios genéricos. El contenido sigue existiendo, pero deja de ser consultado de forma directa.
Aprendizaje continuo de los LLM y concentración del tráfico en el ecosistema de Google
Este fenómeno se explica por el aprendizaje continuo de los modelos de lenguaje. Cuanto más se formula una pregunta, más preciso se vuelve el sistema para responderla de forma autónoma. Con el tiempo, la respuesta generada por AI Overviews se convierte en el punto final del recorrido del usuario. El tráfico orgánico, en lugar de distribuirse entre múltiples sitios, queda internalizado dentro del ecosistema de Google.
Desde el punto de vista estratégico, este modelo presenta ventajas claras para la plataforma. Mantener al usuario en su propio entorno permite aumentar el tiempo de permanencia, reforzar el control de la experiencia y optimizar la monetización. Existe además una lógica técnica: rastrear, indexar y actualizar millones de sitios web tiene un coste elevado. Al reducir el número de dominios rastreados con frecuencia y priorizar aquellos considerados fiables por el algoritmo, Google optimiza sus recursos y mejora la estabilidad de las respuestas generadas por inteligencia artificial.
Esta estrategia tiene un efecto directo sobre la estructura del tráfico restante. Los clics que aún se producen tienden a concentrarse en grandes plataformas, medios consolidados y sitios con una fuerte autoridad algorítmica, mientras que muchos sitios independientes pierden visibilidad, incluso cuando su contenido sigue siendo pertinente. No se trata de una penalización, sino de una consecuencia lógica: el sistema ya no necesita enviar tráfico para satisfacer determinadas intenciones de búsqueda.
Para los profesionales y las empresas, esta evolución marca un punto de inflexión. El SEO basado en consultas genéricas y de gran volumen deja de ser sostenible a largo plazo. AI Overviews y los LLM no eliminan el contenido, pero lo absorben en su propio proceso de respuesta. Solo los sitios capaces de aportar análisis especializados, enfoques expertos o contenidos que no puedan ser resumidos fácilmente por una inteligencia artificial conservan un papel activo en la generación de visibilidad.
Comprender este mecanismo es esencial para adaptarse al nuevo entorno digital. La visibilidad futura ya no depende únicamente de aparecer en los primeros resultados, sino de evitar las búsquedas captadas de forma continua por los modelos de lenguaje y de posicionarse en problemáticas más complejas, donde la respuesta exige experiencia, contexto y profundidad.
Para muchos profesionales independientes, la publicidad digital se vuelve inevitable
Sectores locales y artesanales ante la pérdida de visibilidad orgánica
Para un número creciente de profesionales independientes, la evolución de las páginas de resultados impulsada por AI Overviews tiene un efecto directo: la pérdida progresiva de visibilidad orgánica en búsquedas que antes generaban contactos cualificados. Este fenómeno afecta de manera especialmente clara a sectores como la joyería artesanal, los alojamientos turísticos independientes, las casas rurales y los apartamentos turísticos, así como a otras actividades locales donde la decisión de compra combina proximidad geográfica y carga emocional.
Búsquedas habituales como “joyero artesanal en Madrid”, “apartamento turístico en Sevilla centro” o “casa rural en la Sierra de Gredos” están cada vez más mediadas por módulos enriquecidos, mapas, comparativas automáticas y respuestas generadas por inteligencia artificial. Aunque muchos de estos negocios sigan apareciendo en los resultados, el número de clics reales disminuye. Estudios recientes del sector turístico y local indican que la caída del tráfico orgánico para establecimientos independientes puede situarse entre el 25 % y el 50 %, especialmente fuera de las grandes plataformas de intermediación. En este contexto, el SEO local tradicional deja de ser suficiente para garantizar visibilidad constante.
Publicidad digital basada en inteligencia artificial y sus límites actuales
Ante esta pérdida de alcance orgánico, la publicidad digital se convierte en un recurso casi obligatorio. Plataformas como Google Ads e Instagram Ads utilizan sistemas avanzados de inteligencia artificial y aprendizaje automático para optimizar la difusión de los anuncios. Estos sistemas analizan grandes volúmenes de datos de comportamiento, ajustan las pujas en tiempo real y tratan de identificar perfiles con mayor probabilidad de interacción, aprendiendo de cada impresión y de cada clic.
Sin embargo, este aprendizaje algorítmico se enfrenta a límites cada vez más claros. La desaparición progresiva de las cookies de terceros reduce la capacidad de seguimiento detallado del comportamiento del usuario a lo largo de diferentes sitios y sesiones. Aunque las plataformas compensan parcialmente esta pérdida con modelos predictivos, la precisión en la atribución y en la identificación de la intención real de compra se ve limitada. Los sistemas pueden optimizar la probabilidad de clic, pero encuentran mayores dificultades para anticipar una conversión efectiva, especialmente en sectores donde la decisión no es inmediata.
Curiosidad, emoción y conversión: el límite que la tecnología no puede superar
Incluso con los sistemas de inteligencia artificial más avanzados, existe un límite que ninguna tecnología puede eliminar: la diferencia entre curiosidad y deseo real de compra. En sectores como la joyería artesanal o el alojamiento turístico, muchos clics se producen por interés visual, inspiración o simple exploración. El usuario hace clic porque algo le llama la atención, no porque esté preparado para comprar o reservar en ese momento.
Los datos lo confirman. En este tipo de actividades, las tasas medias de clic en publicidad digital suelen situarse entre el 1 % y el 3%, mientras que las tasas de conversión efectiva rara vez superan el 2 %. Esto significa que una parte importante del presupuesto publicitario se consume en visitas que no se traducen en ventas ni en reservas. Ningún modelo de lenguaje, por sofisticado que sea, puede transformar automáticamente una curiosidad pasajera en una decisión comprometida. Por esta razón, para muchos profesionales independientes, la publicidad digital es hoy imprescindible, pero no puede funcionar de forma aislada. Solo cuando se apoya en un posicionamiento claro, una identidad reconocible y un contenido capaz de generar confianza, la publicidad deja de ser un gasto recurrente y se convierte en una palanca real de conversión.
Conclusión — Estados Unidos como laboratorio del futuro: Instagram, el píxel y la publicidad digital a diez años vista
Estados Unidos marca el ritmo de la publicidad digital basada en datos y emociones
Estados Unidos sigue siendo el mercado más avanzado en adopción de publicidad digital, inteligencia artificial y automatización del marketing. En 2024, más del 75 % del gasto publicitario digital en EE. UU. se concentró en plataformas gestionadas por grandes ecosistemas tecnológicos, principalmente Meta (Instagram y Facebook), Google y Amazon. Las previsiones de los principales institutos de análisis estiman que este porcentaje superará el 85 % en 2035, con una progresiva concentración de la visibilidad en entornos fermados, pilotados por modelos de IA.
En este contexto, la publicidad digital ya no se concibe como un complemento del SEO, sino como un canal estructural de acceso al mercado, especialmente para los profesionales independientes y las pequeñas empresas. En sectores como el turismo, la artesanía de alto valor, el diseño, la joyería, el bienestar o los servicios creativos, más del 60 % de los primeros contactos comerciales se producen hoy a través de plataformas sociales, frente a menos del 30 % hace diez años. La tendencia es clara: en 2035, esta proporción podría alcanzar entre el 70 % y el 80 %, especialmente en actividades donde la dimensión visual y emocional es determinante.
Instagram como motor de descubrimiento y el papel central del píxel
Instagram ocupa una posición estratégica en esta evolución. En Estados Unidos, más del 70 % de los usuarios activos declara descubrir nuevos productos, marcas o servicios a través de esta plataforma, y cerca del 45 % de las compras impulsivas en sectores como moda, decoración, turismo o artesanía se inician tras una interacción en Instagram. Para los alojamientos turísticos independientes, por ejemplo, los estudios muestran que las campañas bien segmentadas en Instagram pueden generar hasta un 30 % más de solicitudes directas que los anuncios basados únicamente en búsquedas.
El píxel de Meta sigue siendo una pieza clave de este ecosistema. Permite a los algoritmos aprender a partir de los comportamientos observados, optimizar la difusión de los anuncios y mejorar la repetición del mensaje. Sin embargo, su función ha evolucionado. Con la desaparición progresiva de las cookies de terceros y el refuerzo de las regulaciones sobre privacidad, el píxel trabaja cada vez más sobre datos agregados y modelos predictivos, no sobre un seguimiento individual exhaustivo. Esto limita su capacidad para garantizar la conversión, pero refuerza su papel como herramienta de aprendizaje global.
A diez años vista, los expertos estiman que el píxel y los sistemas equivalentes no servirán tanto para “seguir” al usuario como para modelizar comportamientos sectoriales. En sectores como el turismo, la joaillería o los servicios creativos, la IA publicitaria será capaz de identificar patrones de intereses y temporalidad de costumbres.
Proyecciones sectoriales y límite humano de la conversión
Las proyecciones hacia 2035 muestran una evolución desigual según los sectores de actividad. En el turismo, la dependencia de la publicidad digital podría alcanzar alrededor del 80 % de los canales de adquisición, con Instagram y las plataformas visuales como principales palancas de visibilidad. En la joyería y la artesanía de alto valor, la publicidad en redes sociales representará probablemente más del 65 % de la visibilidad inicial, pero la conversión seguirá dependiendo en gran medida de la historia de la marca, la confianza transmitida y la percepción de autenticidad. En los servicios profesionales independientes, la publicidad digital crecerá de forma más moderada, hasta situarse en torno al 50 % de la adquisición, con un peso creciente de la reputación, la recomendación y el contenido experto.
Este enfoque, que integra SEO, inteligencia artificial y publicidad digital sin reducir el marketing a una lógica de clics, se inscribe en un acompañamiento en marketing digital en línea, orientado a la coherencia y a la toma de decisiones informadas.
La enseñanza clave que llega desde Estados Unidos es clara: ningún sistema, por avanzado que sea, puede sustituir el deseo real de compra. Los algoritmos optimizan la exposición y aumentan la probabilidad de clic, pero la mayoría de los clics siguen produciéndose por curiosidad, inspiración o simple exploración. Las tasas medias de conversión en publicidad digital, incluso en mercados maduros, se mantienen estables desde hace años y rara vez superan el 2 % o el 3 % en sectores con una fuerte carga emocional.
En el horizonte de la próxima década, la publicidad digital seguirá ganando peso, Instagram continuará siendo un actor central en el descubrimiento de marcas y servicios, y el píxel seguirá aprendiendo a partir de señales cada vez más agregadas. Sin embargo, la diferencia la marcarán las empresas capaces de dar sentido a esa visibilidad, combinando tecnología, relato y coherencia estratégica. La inteligencia artificial optimizará los recorridos y los puntos de contacto, pero la decisión final seguirá siendo profundamente humana. Esa es la lección que el mercado estadounidense ya ha interiorizado y que anticipa el futuro de la visibilidad digital a escala global.


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