Dinámicas de equipo y el juego del Uno: Cómo entender el comportamiento humano

Descubre cómo las dinámicas de grupo, inspiradas en el juego del Uno, reflejan los retos del trabajo en equipo. Desde los competitivos hasta los solidarios, aprende a identificar roles, mejorar la colaboración y construir un liderazgo más efectivo.

DYNAMIQUE DE GROUPE

Lydie GOYENETCHE

12/16/20256 min leer

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Dinámicas de equipo, un reto humano y organizacional medible

En el mundo profesional, las dinámicas de equipo no son una cuestión anecdótica. Según estudios europeos en gestión de personas, más del 60 % de los conflictos laborales no están relacionados con la carga de trabajo, sino con problemas relacionales, de comunicación y de roles mal definidos. La Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo señala que los conflictos interpersonales y la falta de claridad organizativa son factores clave de estrés crónico, desmotivación y pérdida de rendimiento colectivo.

Desde las ciencias humanas y el management, estas dinámicas han sido ampliamente estudiadas. Kurt Lewin, pionero de la psicología social, ya mostraba que el comportamiento individual está profundamente influido por el campo relacional en el que se inscribe. Más tarde, Wilfred Bion analizó cómo los grupos oscilan entre cooperación y comportamientos defensivos inconscientes, mientras que la sociología de las organizaciones ha demostrado que, cuando las reglas del juego no están claras, los equipos desarrollan estrategias de supervivencia más que de colaboración.

En este contexto, utilizar una metáfora lúdica como una partida de Uno no es trivial. El juego revela de forma inmediata lo que a menudo permanece invisible en la empresa: la relación con el poder, el conflicto, la frustración, la cooperación y la necesidad de reconocimiento. Comprender estas dinámicas no es solo un ejercicio de reflexión, sino una condición para mejorar la calidad del trabajo colectivo, especialmente en entornos complejos como los de Bilbao y su tejido de pymes, industrias y proyectos sociales.

Cuando el equipo parece una partida de Uno: Entender las dinámicas para jugar mejor juntos

Abrimos partida: lo que revela el juego en cada reunión en Bilbao

Las reuniones de equipo en Bilbao —como en cualquier ciudad donde conviven tradición y modernidad— pueden parecer una partida de Uno: cada quien llega con sus cartas, algunos juegan para ganar a toda costa, otros para sembrar el caos, y unos pocos intentan desesperadamente mantener el orden. Pero al final, ¿realmente estamos jugando juntos? Porque, seamos sinceros: un equipo no debería ser una guerra de +4.

Así que, queridos profesionales de RR. HH. y coaches de Bilbao y alrededores, vamos a explorar las fascinantes dinámicas de equipo. Nos reiremos, sí, pero también reflexionaremos, porque detrás de las bromas sobre el Uno hay lecciones profundas sobre la colaboración.

El equipo: Una mezcla explosiva (y a veces cómica)

La mayoría de los equipos son un pequeño caos organizado. Personas que no se eligieron entre sí, valores diferentes y una carga de trabajo que parece una montaña rusa sin frenos. ¿Te suena familiar? Claro que sí.

Están los competitivos. Los que siempre quieren tener la razón y "ganar". En una partida de Uno, son los que te lanzan un +4 con una sonrisa maquiavélica.

Están los pacíficos. Los que evitan el conflicto, aunque les caigan todos los +2.

Y, por supuesto, están los perturbadores. Los que cambian de color cada dos jugadas solo para ver el mundo arder.

Lo más divertido (o trágico, según lo veas) es que estos comportamientos en el Uno reflejan dinámicas reales en el trabajo en equipo. Pero tranquilos: cada "jugador" puede mejorar, si entiende bien sus cartas.

El competitivo: ganar aunque el equipo pierda

Todos conocemos a esta persona. En el Uno, es el que te encadena un +4, un cambio de sentido y un cambio de color, todo en un solo turno. En reuniones, es el compañero que interrumpe constantemente para imponer su punto de vista. ¿Su lema? "Es mi camino o el caos."

Ejemplo real:

Íñigo, responsable de área en una empresa de servicios industriales en Bilbao, decide redistribuir tareas sin consultar al equipo. Resultado: todos están confundidos y estresados. Cree que aporta orden, pero lo que genera es desorientación y bloqueo.

Lección: En un equipo, no se trata de ganar contra los demás, sino de construir juntos. Si eres ese competitivo, pregúntate: "¿Estoy buscando imponerme o aportar?"

El pacífico: el que evita los conflictos a toda costa

En el Uno, es el que duda en lanzar un +2 y se disculpa antes de jugarlo. En el equipo, es esa persona que siempre dice "sí", aunque esté al borde del agotamiento.

Ejemplo real:

Mikel, técnico en una pyme bilbaína, acepta liderar un nuevo proyecto cuando ya está sobrecargado. Resultado: termina descuidando tareas clave y el equipo sufre las consecuencias.

Lección: Decir "no", o bloquear con un +2, también es colaborar. Si te reconoces en este perfil, recuerda: "Ser amable está bien, pero ser asertivo es mejor."

El perturbador: caos en busca de atención

Ah, el perturbador. En el Uno, es el que juega un cambio de sentido sin motivo aparente, solo para desordenar la partida. En el equipo, es ese compañero que critica todo sin proponer nada.

Ejemplo real:

Jon, durante una reunión de planificación en Deusto, señala fallos de diseño en una presentación pero no ofrece ninguna mejora concreta. Resultado: la reunión se estanca y se pierde el foco.

Lección: Si eres este perturbador, pregúntate: "¿Mis intervenciones realmente ayudan al equipo o solo busco atención?"

El solidario estratégico: jugar para el bien común

Este jugador es raro, pero valioso. En el Uno, es el que sacrifica su jugada perfecta para ayudar a otro compañero. En el trabajo, es quien identifica las fortalezas de los demás y las potencia para el éxito colectivo.

Ejemplo real:

Unai, al notar que su colega está desbordado antes de una feria en el BEC, coordina al equipo para redistribuir tareas. Resultado: todos avanzan más tranquilos y el proyecto progresa mejor.

Lección: La solidaridad no es debilidad. Si quieres mejorar la dinámica del equipo, empieza por jugar tus cartas en el momento adecuado, pensando en todos.

Cuando las reglas no están claras, nadie gana

En el Uno, siempre hay alguien que pregunta: "¿Se puede jugar un +4 sobre un +2?" Si las reglas no están claras, la partida se convierte en un desastre. En los equipos pasa lo mismo: sin un marco claro, cada uno interpreta las prioridades a su manera, y los conflictos son inevitables.

Tu papel:

Aclara los objetivos: ¿Qué queremos lograr juntos?

Define los roles: ¿Quién hace qué, y por qué?

Y, sobre todo, crea un espacio para el diálogo: Las tensiones no expresadas siempre explotan.

El juego cambia cuando vemos al otro de verdad

En el ámbito social, entender mal las necesidades de una persona puede tener consecuencias graves.

Ejemplo:

Julio, de 22 años, entra en un programa de inserción laboral en Santutxu. El equipo cree que su mayor problema es encontrar empleo, pero Julio necesita primero apoyo emocional y estabilidad.

Resultado:

Julio abandona el programa, frustrado.

El equipo pierde credibilidad y desperdicia recursos.

Lección: Al igual que en el Uno, es esencial observar las "cartas" de cada uno para entender sus necesidades reales. Si no lo hacemos, la partida termina antes de empezar.

Conclusión: comprender el juego para transformar el trabajo en equipo

Las dinámicas de equipo no se corrigen con recetas rápidas ni con talleres aislados. Como en una partida de Uno, los comportamientos visibles son solo la superficie de reglas implícitas, emociones no expresadas y equilibrios frágiles. Ignorarlos conduce a malentendidos, tensiones repetidas y, a largo plazo, a una pérdida de sentido tanto para los equipos como para las organizaciones.

Mejorar el funcionamiento colectivo implica tomar distancia, observar los mecanismos relacionales y poner palabras donde solo hay gestos, silencios o conflictos larvados. Es aquí donde un acompañamiento estratégico, trabajado a la hora y a partir de situaciones concretas, permite a los equipos directivos y de RR. HH. clarificar roles, ajustar reglas y transformar los conflictos en aprendizajes colectivos.

Del mismo modo, la redacción de artículos editoriales y de responsabilidad social corporativa, anclados en la experiencia real de los equipos, ofrece a las organizaciones una herramienta poderosa para dar sentido a sus prácticas, reforzar la coherencia interna y comunicar de manera más justa y humana. Explicar cómo se juega el juego —y no solo exigir resultados— es una forma de responsabilidad social que mejora tanto la calidad de vida laboral como la eficacia organizativa.

Porque, al final, un equipo no fracasa por falta de talento, sino por falta de comprensión de sus propias dinámicas. Y como en el Uno, cuando las reglas son claras y el juego compartido, todos avanzan mejor.